Es un dolor cuando vemos que el cliente ha hecho un esfuerzo económico importante, como el caso de esta foto, invirtiendo en retapizar con este terciopelo de locura un sofá increíble, además ha comprado unos cojines de seda, a cada cual más maravilloso. Ha forrado las paredes con un papel pintado exquisito, y comprado un espejo elegantísimo. Y al no saber feng shui, seguro que lo mira y no se sienta, porque la viga aplasta la energía de los que se sientan debajo, el espejo crea un potencial peligro de caer sobre la cabeza de otro, y los flancos del sofá están desguarnecidos… Conclusión, se mira, pero no se usa. Una pena.

 

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